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domingo, 1 de agosto de 2010

¿Egoísta yo?


A tantos etc. de mis amigos




¡¡¡Te faltan los ruleros y pareces mi abuela rezongando por la jubilación!!!…Ese fue su beso de buenos días antes de tirarme un portazo para ir a trabajar. Mi negrita, con sus labios chiquitos pero carnosos, no entiende que me siento un bueno para nada, que me duele el no poder invitarla ni un chupetín, ni un suspiro…
Tengo 38 años, las chapas se me están volando por desalojo, la panza ¡bien, gracias!...y mi negrita revoloteando en mi cabeza con su golosa provocación constante a ver si por fin ésta noche deja de ser navidad y le doy una noche buena aunque no sea su cumpleaños.
Y yo se que uno de estos días se va a ir a encamar sin derecho a replica con el modelito del box 7 o con el pendejo que reparte las empanadas y yo asumiré los cuernos diciendo me lo merezco por deprimido. Estoy pegado a este sofá como un hongo, no llamo a los pibes porque no tengo ni para pagar un maní y me rompe las pelotas que la negra me mantenga…llama a los chicos, tomá un poco de aire nocturno, me dice, y más me rompe las pelotas. Ella manteniéndome con su Sr. sueldito de 60 Hs. semanales, pura sonrisa de telemarketera…hija de gallegos tenía que ser la muy ella…te vende vidrio molido por oro.
Yo...siempre fui un infeliz. Pero por lo menos antes era un infeliz diplomado de contador que ejercía su título en una fábrica de zapatillas; Pero los chinos, el corralito y la puta que los parió “mañana no venga Suárez (…) que reducción de personal” …Indemnización: tres cuotas para terminar de pagar el  ex - auto que fue remis dos meses y que después fue a parar al permu-vendo para pagar los impuestos, porque la vida bajo los puentes queda linda en las canciones de rock de mediados de los 70…la negra es la hippie, yo contador. Y la negra siempre a mi lado vendiendo que cartillas, que las chucherías que le dejo la abuela Eloísa, que volantes en una plaza…hasta que un día jugando a la locutora con la quinielera le ofrecieron el laburito de telemarketera; 10hs corridas, 6 días a la semana, vacaciones pagas y que “si no te enojas flaco acepto”, y que “cómo me voy a enojar, no seas boluda, me tomaste por egoísta, acepta va a estar todo bien”.
Y la verdad, me da por las pelotas. Gana más de lo que ganaba yo negreado como esclavo con título para los chinos. Mi negrita exhipona que apenas terminó el secundario ahora es un as de las ventas de Banda Ancha por teléfono. Y yo creo que es un buen castigo ignorarla cuando me dice “flaco, en la empresa necesitan un asistente administrativo que sepa algo de contabilidad y liquidación de sueldos”… y por mi que te liquiden y sigo metiéndole dedo al control remoto, esperando que Racing salga campeón.

sábado, 10 de abril de 2010

Lluvia de fuegos de ayer

Soy una maldita egoísta...
que se come toda la luz de los pájaros para dejar de lado los secretos presagios que me habitan

Busco deleites que no sean míos para que me sustenten los desarraigos.

Busco sí, pero no encuentro esas pasiones que no sean penas de animales heridos que no puedo esquivar mientras me manejo por la autovía del no saber el por qué de nada.

Estoy amurada,
acobardada,
reclinada en la tristeza que se me esconde en cada bollito de nostalgia que exilio al rio/mar.

Quise desacompasar el tango de mi memoria,
y me salió una cumbia contagiosa que rememora/rememoro/rememora
ré...

Tengo el furor inundado de lluvias de fuegos de ayer,
lluvias que crecen en ruidos de noche,
en olores de miradas perdidas,
en sentencias sucias del mundo,
pero tengo lluvias...
tengo ritmos que me marcan,
y no me canso de buscar saciarme de esa sed

miércoles, 3 de marzo de 2010

Schemeta

Contaban los que sabían, y no por eso se sentían omnipotentes, que suele ocurrir alguna vez en el siglo, que dos personas atormentadas y descreídas se cruzaban en un punto muy distante de su lugar de origen.
Ninguno de los dos planificaba ese encuentro, pero una frase mágica y trillada abría el cofre del encanto de ese encuentro.
La frase develadora era "quieres ir a tomar un cafe" y no era un querés con tonada de argentinidad, era un querer muy respestuoso y desde entonces uno de los dos dejaba encerrado para siempre en la memoria el sabor de ese primer café que marcaba un ahora.
Luego, uno de los dos debería romper sus esquemas de desencanto y el otro debería acomodar su idioma al encanto del paisaje local.
Por un ahora que parecia infinito, ambos dejaban de lado el futuro y se disfrutarían incondicionalmente...
Pero llegaría un momento en el que uno de los dos volvería a ser el de siempre, y sus miedos y sus dudas harían que el otro se alejara por un tiempo y que después ese corto tiempo se transforme en un adiós hacia tierra natal.
De allí en adelante los dos se recordarían con celosa ternura y toda su historia sería puesta en condicional.
De aquel lado del mundo uno de los dos debería rearmar el mundo que había abandonado con la pretensión del para siempre, mientras que de este otro lado, al otro sólo le quedaría reflejar la leyenda para que no se pierda la magia que pudo imprimir a algunos días el sabor de un primer café sellado de ahoras que no sabían cómo continuar...

¿Continuará?...